martes, 23 de marzo de 2010

El final de Avaricia.

Es complejo para uno, hijo de la modernidad, observar una pelicula muda. Al no tener el recurso de la palabra, es necesario la existencia de una sucesión de hecho o acciones, para la comprensión de la trama. Parte del soporte, en forma de apoyo a la comprensión, es la existencia de "carteles" que entrecorta la obra. Una especie de "narrador", digamos que omniciente, ya que nos relata los hechos y a veces pensamientos de personaje en cuestión.
Diría que lo elementos ultilizados, existentes o inexistentes, ya sean espaciales o no, apoyan absolutamente el dramatismo que requiere la trama. Quizás a veces uno piensa que no es necesario, ya que se ayuda con la palabra gritos o llantos, (en el caso de la angustia o la desesperación), pero en este caso , por ejemplo, al ubicar a los personajes en el desierto, solos, nos provoca a simple vista, emociones de soledad, desolación, infinidad, cansancio, calor, etc--.
O en el caso de la inexistencia en escena del elemento :agua. Sinónimo de vida, fluidez. Nos provoca una sed atroz, y nos propone la presencia de una pronta muerte.
Esta relación de desesperación, angustia , culpa, resignación. Nos genera el cuestionamiento del poder. Porqué este personaje llega a tal extremo de arriesgar la vida de un caballo o burro, entendiéndolo como medio de transporte útil para la búsqueda de agua; al extremo de asesinar a la compañia, ("Enemigo"), ¿Por esas monedas de oro? Y, ¿ de qué sirven en medio de un desierto?
En mi opinión considero, que aún cuando el "enemigo" estaba con vida, ambos seres humanos aun hablan los mismos códigos, por lo cual, el tener monedas de oro , sea en el desierto o en medio del océano, implica poder, pleno poder, superando el amor, superponiéndose a todo.
Una vez que el prota, ensagrentado a causa del reciente asesinato, se enfrenta al silencio, a la inmensidad, que sobrepasa toda forma de poder. Es ahí cuando este esconde la cabeza y comienza la resignación.
En fin.
Considero que el soporte , tiene que ser perfectamente elegido, estructurado, para lograr el dramatismo que requiere la obra.